Uno de los retos más importantes que tenemos hoy en día, y que regularmente padecemos, es la buena administración de nuestro tiempo. Y más ahora con tantas y tantas actividades que tenemos en nuestro día a día, y a veces sentimos que el tiempo no nos alcanza.

Pero, ¿te digo algo? todos tenemos sin excepción 24 hrs. en nuestro día. Nadie, absolutamente nadie, tiene más o menos tiempo que los demás. El detalle está en cómo nos administramos y lo aprovechamos al máximo.

Y si de por sí nos puede resultar un poco complicado organizarnos nosotros solos, cuando tenemos hijos a cargo, el reto se vuelve todavía más interesante.

mujer reclamando su tiempo

Organiza tu día

Como diría mi mamá, primero lo primero. Es importantísimo que organices tu día. Si no sabes cuáles son las actividades que vas a realizar, difícilmente será que las puedas terminar. Mientras más detalle tengas, mejor, pues te será muy sencillo darle orden, incluso hasta te rendirá más tu día.

Empieza con lo siguiente:

  • Planea tu día: Ya sea que lo hagas temprano por la mañana, o al terminar tu día. Esto es para que ya tengas una noción de lo que tienes que hacer.
  • Prioriza: Hay actividades que se tienen que atender de manera urgente y que son muy importantes. Otras importantes, pero no urgentes, y otras que ni una ni otra. Empieza por acomodar las de mayor relevancia, para que no se te acumule la chamba y no dejes de cumplir con tus compromisos.
  • Establece horarios: Una vez que ya tienes definidas tus actividades, establece los horarios en que las vas a hacer. Por ejemplo: tus citas o reuniones de trabajo, checar correos y noticias, horarios de comida, para acostar a dormir a los niños, hacer ejercicio, pasar tiempo en pareja, etc.
  • Levántate temprano: Trata de levantarte un poco antes que los demás, para que tengas tiempo para ti. Si te chiqueas primero, te ayudará a recargarte e iniciar tu día al 100%. Aprovecha para meditar, leer un libro, tomarte tu cafecito, incluso para adelantar labores de la casa que una vez que los hijos se despiertan ya no podrás realizar.
  • Tómate descansos: En la medida que te sea posible, incluye espacios de tiempo (15 minutos) para darte un breack, para que te estires, te distraigas un poco y tu mente se despeje y no se sature. Incluso si sigues trabajando en casa, aprovecha para estar un ratito con tus hijos o pareja, les ayudará a estar más conectados.
  • No te lleves trabajo a casa: Esto es súper importante. Debes de respetar tus horarios de trabajo y personal. Si te llevas trabajo a casa, o extiendes tus horarios de home office, no será para nada sano ni para ti, ni para tu familia. Recuerda que lo que no hiciste en la oficina, ya será más complicado que lo hagas en casa.

“El tiempo que estás en casa debe ser sagrado para compartir con tu familia.”

  • Trágate el sapo: ¿De qué me hablas, Karla? Bueno, ¿si tuvieras que comerte un sapo en el día (no tienes opción, te lo tienes que comer), qué prefieres, comértelo temprano, ya rápido, para que se te acabe el pesar, o lo dejas para el último minuto, mientras que todo el día te la pasaste pensando el asco que te daba, y cómo le ibas a hacer para comértelo, y por lo mismo no pudiste concentrarte en tus demás actividades? Mientras más rápido mejor, ¿no?

Pues sucede igual con las tareas que no nos gustan. Si tienes muchos pendientes por hacer, y hay algo que no quieres hacer (llamadas para prospectar o atender clientes, o para cobrarle a los que te deben, un reporte, etc.), algo que te choca, pero que lo tienes que hacer sí o sí, eso es lo primero que tienes que hacer.

familia feliz abrazándose

Tu mejor amigo: La rutina

Uno de las cosas que más me ayuda en la administración del día, es llevar una rutina. Y no, no me refiero a llevar una rutina horrible y tediosa, que al final termina fastidiándote. Sino aquella en que vayas organizando tus tareas y actividades, priorizando cada una de ellas, y que involucres a tu familia en ella. Entiendo que pueden ser actividades muy diferentes las de cada quien, pero es muy sano que se den su tiempo y espacio para convivir en familia.

Sobre todo cuando tienes a niños chiquitos es importante que los involucres y les hagas saber lo que va a pasar en su día.

Por ejemplo que sepan que ese día les tocan sus clases de natación, cita con el doctor, etc. Si sigues en casa, que les hagas saber tus horarios de trabajo para que no te interrumpan, y que ellos puedan estar conectados en sus clases, o realizando alguna actividad.

Ya hablamos de que debes de establecer horarios, pero lo más importante es respetarlos, pues así te rendirá más el tiempo y lo disfrutarás más.

Con los niños chiquitos es bueno que sepan a qué hora van a comer, y que estos horarios no varíen demasiado. Muy importante también su rutina para dormir. Media hora antes de dormir ponles música relajante, cuéntales un cuento, hora del baño, pero que siempre sea igual, porque así ellos ya saben que es hora de bajarle unas rayitas a su intensidad, y es hora de descansar.

Acuéstalos temprano para que tengas oportunidad de tener tiempo para ti y/o para tu pareja, es algo que no debes dejar en el olvido.

calamardo realizando sus rutinas del día

Pide ayuda

A veces estamos tan sumergidos en nuestras actividades, y nos queremos sentir súper mamás o súper papás (y no es que no lo seamos, jeje), y que queremos sacar el “Bati-cinturón” para resolverlo todo nosotros mismos, pero es bueno aceptar que somos humanos, y que un poco de ayuda no nos caerá para nada mal, al contrario.

¡Haz equipo! Ya sea con tu pareja, con algún familiar, o incluso con personas o instituciones (guarderías, ludotecas, etc.) que puedas contratar para que te ayuden con las labores y actividades del hogar, o bien con el cuidado de tus hijos, en caso que sean muy pequeños.

El hecho de pedir ayuda no nos hace malas personas, ni mucho menos que no nos importan los nuestros, sino todo lo contrario, porque a ti te ayudará a tener tu espacio, mantenerte con la mente despejada y enfocado en tus actividades, para que cuando se termine el tiempo de trabajo, ahora sí, te puedas dedicar al 100% a ti y a los tuyos.

No le tengas miedo a delegar. Hay ciertas tareas que las puedes hacer tanto tú, como otra persona. Quítate un peso de encima delegado aquellas actividades que alguien más puede hacer por ti, y que al final a ti te ayudará a sacar un pendiente más.

mujer despeinada, desvelada, con su laptop, pidiendo ayuda

Una cosa a la vez

Ya sé, ya sé, en una época con tantos y tantos pendientes por hacer, y con la tecnología a flor de piel, es difícil dejar de jugarle al “multitask”, es decir, hacer varias cosas a la vez.

Y es que pensamos que al hacer varias cosas a la vez adelantamos o “aprovechamos mejor nuestro tiempo”, pero la verdad es que sucede que no es así, pues como diría aquél dicho popular: “Ni pichas, ni cachas, ni dejas batear”.

Aprendamos de los esquimales, porque si hay alguien en el mundo que sabe cómo administrar su tiempo, son ellos, pues al tener menos días con luz en su año, deben de aprovecharlos al máximo. Y la manera en que lo hacen es así, haciendo una cosa a la vez. Si van a cambiar un foco, solo se concentran en cambiar el foco, y una vez que lo cambiaron, dan paso a su siguiente actividad.

Evita distracciones, deja de lado las redes sociales (a menos que tu trabajo tenga que ver con ellas), dispositivos móviles, o mensajes que no son precisamente urgentes por atender. Asigna un tiempo en tu agenda para atenderlos.

mujer realizando muchas tareas a la vez. Multitask

Aprende a decir que NO

Sé que pueden resultar tiempos difíciles, y aunque no lo fueran, a veces se nos pueden presentar “oportunidades” en el trabajo, donde nos asignan más tareas o responsabilidades, algunas con su debido incremento en la paga, y otras nomás por buena onda. Pero todos tenemos un límite, antes de aceptar la propuesta, o el incremento en la carga u horarios de trabajo, haz un análisis y reflexiona si realmente te generará más valor de lo que te puede perjudicar. A veces es mejor decir que no, si esto nos llevará a tener problemas o conflictos con nuestra familia o con nosotros mismos.

Y con esto no me refiero a que rechaces todo, obvio no, toma aquellas oportunidades que te haga crecer tanto en lo personal, lo profesional y emocional, pero nunca pierdas tu equilibrio.

Y si ya te encuentras saturado, no te sientas culpable por los escasos tiempos que puedes pasar con tus hijos, al final ellos aprenden del ejemplo. Por eso es básico que vean que le das importancia tanto a tu trabajo, como al pasar tiempo con ellos y tu pareja, pero demostrándolo con acciones. Al final ellos lo reconocerán y te lo agradecerán.

 

Fuentes:

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