Un día desperté y me di cuenta que el retrovisor lateral izquierdo de mi auto estaba flojo. Mis vecinos estuvieron jugando fútbol en la noche, seguro fueron ellos. 
Me las van a pagar, -pensé-.

¿Además de la mensualidad de mi auto tengo que pagar mantenimiento?
Nadie me avisó.

Mi auto es seminuevo, rojo flamante, muy chido, la neta.
Se lo compré al novio de mi hermana y durante cuatro meses estuve ahorrando para adquirirlo pero nunca nadie me avisó que los autos seminuevos requieren mantenimiento.

Quedé: *inserte emoji de payasito*


No me arrepiento de haberle comprado ese coche a Fer (el novio de mi hermana) porque mi auto no está por la calle de la amargura, trae buen aguante y me gusta pero de lo que sí me arrepiento es de no haber previsto todos los gastos que vendrían al comprar mi Aveo.


Para empezar, no pude encontrar al culpable. Mis vecinos me dijeron que no habían sido ellos los que le habían pegado un balonazo a mi retrovisor. 

Fui al taller a preguntar si me podían pegar o atornillar mi retrovisor pero me dijeron que se tenía que reemplazar la pieza.


What? Ay no puede ser, ¿y a cuánto me va a salir el chistecito?, -pregunté-.
PS la pieza cuesta $900 señorita.


Fue tanto mi enojo que me negué a pagarlo JAJAJA pero las consecuencias vinieron después.


Estuve durante semanas con el retrovisor flojo, sintiéndome incómoda porque de verdad si estaba muy chueco. Un día salí a carretera con mi familia y de pronto PUM el retrovisor tronó y -ahora sí-, estaba a NADA de caerse.

Entonces ahora sí, fui al taller, compré la pieza y el mecánico me dijo que eso que había tronado en la carretera había sido otra pieza interna y que también se tenía que comprar.


O sea, fueron $900 + la pieza interna $350 = $1,250

-Eso te pasa por postergarlo-, me dije a mí misma.


Entonces, una vez que aprendí la lección y que me di cuenta que dejar las cosas "a la mera hora" es una pésima idea, me dispuse a checar todos los “detallitos en mi auto” que desde hace bastante tiempo ya había notado pero había preferido ignorar.

¿Qué descubrí? Que tenía que invertir una buena lana en:

Balatas: Son las pastillas de freno y generan fricción con el disco de frenado de las llanta. Es importante ponerles atención porque se deben reemplazar con regularidad.

Frenos: Me di cuenta que al pisar el pedal del freno se hundía y como que rechinaba al frenar, cuando lo llevé al mecánico me dijeron que había una pequeña fuga en el circuito de frenos.

Afinación: Mi auto comenzó a gastar más gasolina de lo normal así que lo llevé a que le hicieran limpieza exhaustiva en los inyectores.

Bujías: Cuando cambiaba de velocidad, mi auto perdía potencia. Metía quinta velocidad y avanzaba lento, le bajaba a cuarta y como que se jaloneaba.

Llantas: Las llantas delanteras estaban viejitas y las llantas de atrás eran completamente nuevas. ¿Qué pasa con eso? Aprendí que todas deben estar en igualdad de condiciones porque eso también hace gastar más gasolina, entre otras cosas.

Mucho gasto, la verdad.
Pero con la falla de mi retrovisor aprendí que es mejor RESOLVER el problema pronto porque si lo postergas para después, terminarás gastando más de lo que pensabas.

Ya para cerrar, les dejo este consejo millonario que me dio mi abuelo: Comprar un auto seminuevo no está mal pero siempre revisa con tiempo todos los gastos que tendrás que enfrentar, no te vaya a pasar lo que a mí.

Etiquetas:
Automóvil
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