Hoy te vamos a contar tres cuentos japoneses que necesitas conocer para comenzar a reescribir tu relación con el dinero y para que cheques qué tan disciplinad@ eres. 

Es buen momento para seguir su ejemplo. Las estadísticas lo avalan: El Fondo Monetario Internacional lanzó un estudio en el que dice que  Japón es la tercera economía más grande a nivel mundial (PIB nominal) consecuencia de su disciplina, trabajo duro, minimalismo y la buena administración.

japonesa levantando las manos al aire

Cuento #1: Alumno del desprendimiento

Cuenta la historia de un hombre que soñó que el monje Shunmyo Masuno le daba un diamante. Al despertar, el hombre fue al santuario budista a buscarlo.

Cuando lo encontró, le dijo: -Tú eres el monje que soñé y en mi sueño tú me dabas una joya brillosa-.

El monje sacó de entre su ropa, un diamante enorme y se lo entregó. Este hombre corrió muy feliz porque pensó que gracias a esa joya sería muy rico pero al llegar a su casa reflexionó sobre la facilidad con la que el monje le había entregado el diamante.

A la mañana siguiente fue a buscar al monje de nuevo y le dijo: Toma tu diamante, la verdadera joya que quiero es que me enseñes a desprenderme fácilmente de las cosas como lo has hecho tú. Y fue así que con el tiempo se convirtió en un gran alumno del desprendimiento para vivir simple y feliz.
hombre japones levantando las manos en diagonal y sonriendo

¿Cómo logró esto? 

Resulta que el monje Shunmyo Masuno le enseñó varias enseñanzas para poner en orden su estilo de vida. Estos fueron algunos de sus consejos:

  • Toma 10 minutos para observarte. Deja que tus pensamiento revoloteen, toma consciencia de cada momento. Si el mundo no funciona como tú y yo queremos, quizá sea el momento de dejar de querer cambiar al mundo y mejor cambiar nosotros.

  • Acomoda tus zapatos cuando te los quites. Ese hábito ‘insignificante’ tendrá un gran impacto en tu vida porque al hacer eso estarás ordenando tu mente para dirigir tus pasos en la vida.

  • Deshazte de lo que no necesitas, antes de comprar nuevas cosas, haz una inspección de lo que  tienes y ya no ocupas. Así traerás abundancia a tu vida.

  • La limpieza en tu casa es fundamental.
    Las personas con una casa siempre saturada están ansiosas y estresadas. Observa tu entorno y si no te gusta cómo se ve, reviértelo.
    Shunmyo dice que cada que pasas la escoba le sacas polvo a tu mente, cada que pasas el trapo, le sacas brillo a tu corazón.

Libro: El arte de vivir con sencillez. Las 100 enseñanzas de un monje zen para una vida calmada y feliz.

give me five japonés

Cuento #2: El arte de volver a comenzar

Esta es la historia de una enfermera que trabajó durante la Segunda Guerra Mundial en Nagasaki. Ella atendía a los soldados heridos que llegaban después de los enfrentamientos. Perdió su casa y bienes materiales. Se quedó sin nada, solo dormía en una pequeña alcoba que los soldados le improvisaron.

Cuando la guerra terminó, se mudó a Okinawa, uno de los lugares más tranquilos de Japón y ahí decidió empezar desde cero. Sin bombas nucleares ni soldados heridos. Una anciana que vivía cerca de su casa le regaló un cuaderno donde venían varias lecciones acerca del Kakebo, un método para administrar el dinero y cumplir metas.

avión de guerra volando sobre montañas

La enfermera abrió el cuaderno y esto fue lo que aprendió:

Kakebo fue creado hace más de 100 años. Su uso es sencillo, El primer paso para reestructurar tu vida es: anotar tus ingresos, gastos fijos y la cantidad de dinero que quieres ahorrar y también debes apuntar tus promesas financieras del mes.

Ejemplo: Buscar un seguro más económico para el coche, dar de baja alguna plataforma vía streaming que no estés ocupando, reducir tu consumo de cervezas, etc.

Asegúrate de registrar cada gasto que hiciste durante el día (incluyendo los tickets). Al final del mes revisa si lograste ahorrar y cumplir con tus metas. Esta es la clave para vivir en paz.

Libro: Kakebo: El arte japonés de ahorrar dinero.

mujer japonesa bailando con fondo azul y blanco

Cuento #3: Recuperar el brillo en los ojos

Esta es la historia de un joven que no se sentía en el lugar indicado. Andaba con la mirada perdida imaginando un mundo que definitivamente no era el que estaba viviendo.

Estudió una carrera que no le gustaba pero la tomó porque a sus papás les pareció buena idea. Cuando terminó la universidad encontró un trabajo donde le pagaban bien pero trabajaba mucho, tanto que hacía sus tareas y pendientes del trabajo en automático, como un robot. Sin alegría ni motivación.

Sus amigos lo invitaron a una feria y el chico ‘robot’ accedió. Se sintió atraído por una carpa color morada en donde una adivina leía el destino de las personas.
Al verlo, la adivina le dijo: -Busca tu Ikigai, cuando lo encuentres, tu vida cambiará-.

foco con diferentes estilos y fondosAl salir de ahí, se puso a investigar y descubrió el significado de Ikigai:
-Busca lo que le saque brillo a tus ojos-. El chico hizo una lista de las cosas que le hacían sonreír y se dio cuenta que de cada una podía sacar algo de dinero.

-Tocar la guitarra (cantar los fines de semana en los restaurantes más populares de sus colonia).

-Surfear en las olas del mar (dar clases a los niños que se sentaban a verlo desde el malecón).

-Dibujar (Vender sus dibujos a varias agencias de publicidad).

Y fue así como este chico renunció a su trabajo y comenzó a vivir de su Ikigai.

Libro: El sistema Hanasaki: Los nueve pilares de Japón para una vida centenaria con sentido.

niño japonés desayunando y bailando

Lección final

1- Vuélvete un alumn@ del desprendimiento 

2- Utiliza la técnica Kakebo para ordenar tu vida financiera

3- No te olvides de tu Ikigai

 

Etiquetas:
Historias
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