Cuando abrí este tema en una clase de finanzas, una alumna me compartió “el veinte que le cayó” y era que cuando ella era niña, sus papás no tenían dinero para llevarlos de vacaciones y al ser muchos hijos, los ponían a divertirse pintando la casa, construyendo una huerta, destruyendo algún muro, en fin “descansando haciendo adobes” decía. 

 

Hasta que creció, e imitando lo que había aprendido de niña, se topó con amigos y familiares que le hacían ver lo fatigoso que era ese tipo de “descanso”. Tomó conciencia y decidió cambiar su costumbre. Creo que en este artículo hay dos lectores: los que piensan como pensaba mi alumna y los que piensan como sus amigos.   

La connotación negativa del descanso

waste of time

Necesitamos entender -para nosotros mismos o para los demás- que quizá descansar era un lujo en alguna etapa de la vida de nuestra familia. O que de algún lugar sacamos la idea de que: “descansar es de flojos”, “para ser exitoso trabaja mientras los demás descansan” o que “el ocio es la madre de todos los vicios”.    

Encontrar lo que significa para nosotros el descanso nos ayudará a elegir con mayor libertad qué significado queremos darle ahora para nosotros y en la educación de nuestros hijos. Algunos incluso ya ha sido tanto desgaste que están en contra de cualquier tipo de esfuerzo. 

Encontrar lo que significa para nosotros el descanso nos ayudará a elegir con mayor libertad qué significado queremos darle ahora para nosotros y en la educación de nuestros hijos.

La connotación negativa del trabajo

La otra cara de la moneda del descanso es: el trabajo. Cuando no somos conscientes del significado que le damos al descanso, tendemos a polarizar descanso y trabajo. Si uno es malo, el otro es bueno. Pero como decía Aristóteles: “en el equilibrio está la virtud”. 

El trabajo, más allá del empleo, el esfuerzo, ¡es una de las partes esenciales en el desarrollo y la felicidad de una persona! Nos da autoconfianza, autonomía, nos desafía, nos recompensa, desarrolla nuestros conocimientos y habilidades, nos conecta con más personas y muchísimos beneficios más. Parece utopía, ironía y para algunos hasta herejía pensar que el trabajo es parte de la plenitud humana. Más bien lo recordamos como castigo divino porque “comerás con el sudor de tu frente”. Y si lo vemos así, en lugar de buscar construir o encontrar un trabajo que nos guste, parece destino tener un trabajo -o empleo- aburrido, insatisfactorio y además insuficiente para las necesidades reales y creadas en esta economía capitalista en donde nada es suficiente. Nuevamente nos vamos al extremo opuesto. Y en los extremos no hay negociación, creatividad ni realismo. 

 “En equilibrio está la virtud” -Aristóteles. 

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Una visión realista

balance

Para hacer este análisis más interesante, Gary Keller, autor del libro: “Una sola cosa” dice que el equilibrio no existe en la vida humana. Confieso que su argumento me convence y su propuesta me gusta: él dice que para que destaquemos en algo -mencionemos por ahora el éxito profesional- necesitamos dedicarle un poco más de esfuerzo que nuestros colegas o nuestra competencia, es decir, conscientemente nos salimos del equilibrio. Y una vez que alcanzamos la meta, conviene que recuperemos lo que sacrificamos ese tiempo, puede ser tiempo con la familia, el ejercicio, los amigos, etc. La única condición que él pone es: no te alejes tanto del equilibrio que luego no sepas o no puedas regresar. 

 

¿Cómo podríamos construir una visión realista? Tres parámetros: salud física, salud mental y salud psicológica. Para que nuestro cuerpo funcione bien necesitamos descansar, incluso los atletas de alto rendimiento tienen disciplina para eso. Para que nuestra mente funcione bien necesitamos dormir bien. Y para estar de buen humor -reduciendo la salud a los ejemplos más cotidianos- es necesario pasar una buena noche. Si para algunos descansar es signo de debilidad, quizá los débiles son los más sabios. Debemos dominar la presión social por el consumo para que no nos tiranice y disfrutar el proceso de construir el nivel de vida que queremos

 

Debemos dominar la presión social por el consumo para que no nos tiranice y mejor disfrutar el proceso de construir el nivel de vida que queremos.

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Hay momentos en la vida en que es necesario hacer un esfuerzo extra y nuestros hijos pueden verlo y aprender que son capaces de eso: pueden hacer un esfuerzo extra por alcanzar una meta, superar un obstáculo o hacer frente a un momento difícil. Pero también deben aprender que ese esfuerzo extra tiene una fecha de caducidad y que una vez que lo hayan superado van a celebrar con un merecido descanso y volver al equilibrio de su vida.

Así como en el deporte hay descanso activo, en las diferentes áreas de nuestra vida descansar no solo es dormir, ver tele, tomar un masaje o salir de vacaciones. Cada quien tiene formas preferidas de descansar, puede ser meditar, hablar con amigos, salir a caminar, leer, practicar algún hobbie… Explora y conozcan en familia qué actividades les hacen descansar a cada uno. 

good job mommy

Referencias: 

Una sola cosa, Gary Keller.

La salud mental es tan importante como la física, El Debate y Voz Pro Salud Mental, 2021. 

Etiquetas:
Niños Educación
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