Hoy fui a comprar mi despensa y en las bocinas del súper avisaron “Estimado cliente, disculpe las molestias, en estos momentos solo estamos aceptando pagos en efectivo, no con tarjeta.

Siempre he tenido la costumbre de no cargar con tanto dinero en efectivo. Las transferencias y los pagos con tarjeta se me hacen mucho más prácticos.

Inmediatamente revisé en mi cartera y sólo tenía 600 pesos disponibles, decidí asumir el reto y tomé mi carrito de súper. 

Revisé detenidamente la lista que llevaba y comencé a eliminar las cosas que no eran tan urgentes y empecé a recorrer minuciosamente los pasillos.

Lo que verdaderamente necesitaba

  • Crema corporal
  • Shampoo
  • Tortillas
  • Huevo
  • Leche
  • Jamón
  • Queso
  • Frutas
  • Atún
  • Verduras 

vegetales stop motion

Lo que eliminé de la lista

  • Un paquete de cubrebocas (¿para qué si ya tengo varios?)
  • Otra libreta para apuntar mis pendientes (¿otra?)
  • Cera para limpiar el coche (¿para qué si nunca lo lavo?)
  • Insecticida (no era necesario porque la verdad es que no he encontrado insectos en mi casa) 
  • Pasta de de dientes (no es necesaria porque todavía tengo una en casa)
  • Calcetines (tengo suficientes en mi casa)
  • Pan (mi nutrióloga me recomendó no comer tanto pan)

Como me vi obligada a recortar mis compras, me di cuenta de que hay muchas cosas que creemos que son “necesarias” pero en el fondo no lo son. Hay artículos que compramos pero en realidad, no pasaría nada si no lo hacemos.

Mientras iba recorriendo los pasillos de la tienda, me percaté de que las demás personas estaban haciendo lo mismo. Haciendo cuentas, revisando sus listas y llevando solo lo necesario.

Yo estaba nerviosa porque creí que no me iba a alcanzar, solo llevaba 600 pesos en mi cartera. 

Volví a hacer un chequeo general por mi carrito de súper y saqué otras cosas que no necesitaba y que solo hubieran elevado mi cuenta total.

La sorpresa fue que cuando llegué a la caja, la señorita me dijo: -Son $570-

hombre con cara de asombro

Gasté poco menos de lo que esperaba

¿Qué hice?

Le di oportunidad a los productos genéricos

A todos nos gustan las marcas pero la verdad es que en la mayoría de los casos, los ingredientes y alimentos genéricos pueden tener un sabor y calidad muy similar a aquellos de la marca que te gustan, sólo que con un precio reducido.Empieza a probar los productos genéricos o de la marca del lugar y define cuáles podrías sustituir y cuáles merecen pagar ese costo extra.

Me enfoqué a lo que iba

¿No les pasa que cuando van a hacer su despensa terminan comprando todo menos lo que realmente necesitaban?

A mí me pasa que me distraigo con todo, doy muchas vueltas por los pasillos y compro esto, compro aquello. Si se me antoja algo en el camino, me lo llevo y al final termino pagando lo doble o hasta lo triple de lo que tenía en mente.

Si ya sabes que sólo te puedes gastar cierta cantidad, ¿para qué caer en la tentación de las miles de cosas que se antojan en el supermercado?

gatito enfocado

Todo esto me hizo darme cuenta de lo importante que es ponerse un TOPE y no sobrepasar. Cuando estoy confiada “a que llevo la tarjeta” gasto mucho dinero sin siquiera revisar qué llevo.

Puedes hacerte estas preguntas para repensar mejor tus compras:

¿Para qué lo llevo?

¿De verdad lo necesito?

¿En serio utilizaré esto que estoy comprando?

¿Qué pasa si no lo llevo?

El súper me obligó a gastar solo lo necesario, no solo a mí, sino a las cientos de personas que, -igual que yo- estaban haciendo cuentas para no sobrepasar su prepuesto.

A partir de hoy estoy decidida a “auto educar” a mi cerebro para pagar en efectivo, pensar bien mis compras y no gastar a lo loco.

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