No hay 

No alcanza

No tengo

Estas tres expresiones eran las favoritas y más utilizadas en mi familia. 

Crecí en un entorno en el que se aseguraba que el dinero traía problemas y que no era suficiente.

¿Pero de dónde venía esta creencia?

Vayámonos unos años más atrás. 

Mi bisabuelo Ernesto creció en Juchitán Oaxaca, en una familia de mucho mucho dinero. Vivía en una hacienda muy grande con jardineras, flores, fuentes, establos, fincas, una terraza y todo muy nice.

Mi bisabuelo no era el hijo “modelo”. Él siempre iba en contra de la corriente, no le gustaba que le dijeran qué hacer y constantemente estaba discutiendo con sus papás (o sea, mis tatarabuelos). Hubo varias broncas en la familia y mi bisabuelo Ernesto decidió alejarse para siempre. 

Se fue de la hacienda de sus papás para empezar desde cero. Sin dinero, sin casa, sin ingresos, sin nada. Se asentó en un pueblito en Chiapas, frente a las vías del tren, en donde varios años después nacería mi abuela Aura.

Mi abuela me cuenta que las emociones que se vivían en la pequeña casa de adobe donde creció eran:

Enojo 

Incomodidad 

Escasez financiera 

Rechazo

Enojo de Intensamente

Ella creció escuchando que no había dinero, los temas financieros se manejaban con enojo e inconscientemente heredó esos pensamientos a sus hijos (o sea, mi mamá y mis tíos).

Y luego nací yo. Repitiendo el mismo discurso heredado de generación en generación.

Yo creía todo lo que escuchaba y me preocupaba muchísimo al ver cómo mis papás estaban tan estresados por los temas de dinero hasta que llegó uno de los momentos más reveladores de mi vida.

Un día fui al cajero a sacar dinero y me puse a llorar por tener esa sensación de “no hay, no alcanza, no es suficiente”.

En ese momento me puse a pensar: ¿Qué me pasa, por qué el dinero tiene qué ser un problema, por qué siento que no tengo cuando sí tengo?, qué desesperación, ¿Qué hago para dejar de creer esto?

Sam de iCarly leyendo un libro

ME PUSE A LEER 

Encontré un artículo que decía:

“Las creencias están para cuestionarlas. Hay muchos pensamientos que afirman ser verdaderos sin haber comprobado su veracidad. El error radica en que los vamos haciendo nuestros, los integramos, los reproducimos y terminamos funcionando a partir de esa creencia”.

LUEGO ME PUSE A OBSERVAR A MI FAMILIA Y ME CAYÓ EL VEINTE

Mi abuela acostumbra a decir que “no tiene dinero” pero yo nunca he visto que su monedero esté vacío.

Mi papá también dice que “no tiene dinero” pero afortunadamente siempre tiene nuevos proyectos en puerta.

Mi mamá dice que “no tiene dinero” pero es experta administrando los gastos de la casa.

Mis tíos dicen que “no tienen dinero” pero todos los domingos compran helados y paletas de hielo para todos.

Yo digo que “no tengo dinero” pero en realidad sí lo tengo y si me alcanza.

UNA VEZ QUE ME DI CUENTA DE ESTO, MI VIDA NO VOLVIÓ A SER LA MISMA.

Mind blow

-Comencé a leer, leer y leer sobre las creencias limitantes que se heredan.

-Me topé con los artículos de Querido Dinero y le agarré el gusto a los temas financieros.

-Comencé a escribir para Querido Dinero.

-Empecé a ver con ojos de amor todo lo que tiene qué ver con dinero y a partir de eso, mi vida cambió.

Debo reconocer que esto de “cambiar mi chip financiero” ha sido todo un reto. Cambiar el discurso, desacostumbrarse y crear una nueva realidad no es cosa que se modifica de un día a otro. Requiere mucha disciplina con uno mismo.

Hoy sé que no es mi responsabilidad cambiar las creencias de toda mi familia. Mi única responsabilidad es modificar lo que no me está haciendo bien, por eso, me cuestiono todo el tiempo y alimento positivamente mi chip financiero.

En el camino he aprendido que:

El dinero no tiene por qué ser un problema en mi vida.

Sé que dentro de mí está todo el poder para crear la vida que quiero.

Hay que darle una revisada a nuestro árbol genealógico, ahí vienen muchas respuestas.

No juzgo a mis ancestros porque sé que hicieron lo que pudieron con lo que tuvieron.

Las cosas y oportunidades no van a llegar mágicamente, hay que buscarlas, salirse de la queja y trabajar por lo que quieres.

Y finalmente, siempre es buen momento para tomar otro rumbo de pensamiento y volver a comenzar por tu bien y por el bien de las generaciones que vienen después de ti.

 

Etiquetas:
Historias Educación
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