Mi primo aceptó ser AVAL de su hermana (mi prima) y las cosas no salieron del todo bien.

Resulta que mi prima tuvo algunos problemas financieros para pagar el crédito inmobiliario que había adquirido y dejó de pagar los primeros dos pagos de mensualidad. Se confió porque sabía que ante cualquier bronca, los del banco le notificarían a su hermano. ¿Qué podría salir mal?

De pronto, la deuda del crédito inmobiliario se volvió más y más grande. Como una bola de nieve que pronto aplastó a mis primos.

bola de nieve aplastando a un chico

¿Cuál fue el problema?

Mi primo aceptó ser aval de su hermana sin saber qué onda con la deuda y sin saber cuáles son las responsabilidades de ser aval. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros dice que en caso de que hayas dado el sí para ser aval es importante mantenerte bien informado sobre la deuda.

Por otra parte, -seamos sinceros-, cuando “la deuda” queda en familia o entre amigos, es más fácil no pagarla o confiar en que tu aval saldrá a rescatarte ante cualquier problema.

hombre llega a rescatar a otra persona de ser atropellado

¿Cuáles son las responsabilidades de un aval?

Ser aval de una persona significa comprometerse a pagar una deuda que originalmente no es suya, pero se responsabiliza a cumplir con la deuda financiera del deudor en caso de que esa persona, por alguna razón, no pueda realizar el pago del crédito otorgado.

Los Simpson pay me

El mal de “quedar bien”

¿Qué pasaría si alguna persona que quieres mucho llega contigo y te pide que seas su aval?

  1. Aunque desconoces del tema, aceptarías por pena y porque no sabes decir que “no”
  2. Dirías que “sí” porque a la familia y a los amigos no se les dice que “no”
  3. Sacas una cartulina que dice: “No cuenten conmigo”.

¿Con qué inciso te identificas?

Homero Simpson escondiéndose lentamente en un arbusto

La importancia de poner límites

¿Por qué nos cuesta trabajo decir que “no”?

Una de las causas más comunes para la dificultad en decir que no, es el miedo a la reacción de los demás.

No importa que sea tu hermano, prima, mejor amigo, etc. Antes de dar el “sí”  investiga los hábitos de pago de esa persona, pregunta a otras personas sobre su comportamiento como “deudor”, ¿si paga? y verifica que sea responsable y formal.

Porque imagina que aceptas ser aval y al final terminas pagando una deuda que no es tuya. 

Checa qué tipo de crédito se va a contratar, pregúntate ¿tengo la suficiente solvencia económica para pagar esta deuda en caso de que la persona que la contrató no pueda pagarla?

Ahí está la respuesta. Si no puedes ¿pa’ qué te metes en esa bronca?

Linsday Lohan, the limit does not exist

Algunos peligros de ser aval

El 29.4% de los mexicanos tiene una nota mala en el Buró de Crédito por ser aval de un conocido.

1- Al ser aval la deuda pasa a tu nombre y tienes la obligación de pagarla aunque no hayas gastado ese dinero.

2- El banco o institución que otorgó el préstamo, te llamarán a tu casa, tu celular, trabajo o a las referencias que diste para poder realizar algún cobro.

3- Si el deudor no paga, aparecerá una mancha de la deuda en tu historial crediticio y se quedará contigo hasta que tu familiar, amistad o (en el peor de los casos) -tú-, liquiden el saldo a deber.

4- Ojo con lo que pones en garantía por el adeudo porque si el deudor no llega a pagar, es muy probable que seas tú el que tenga que dar sus bienes.

5- Si el adeudo llega a proceder a nivel jurídico, tendrás que afrontar acciones legales en tu contra :(

Caricatura de emergency

También se vale decir que “SÍ”

Ok, supongamos que sí puedes y quieres ser aval.

Lo único que te aconsejamos es que te mantengas informado/a sobre la deuda, involúcrate lo más que se pueda y asegúrate de que el contratante del crédito está pagando a tiempo.

Y si de plano, no quieres ser aval de alguien, aprende a decir que "no" y cuida tu historial crediticio, nadie lo hará por ti.

El hecho de decir “no puedo ser tu aval" no significa que dejaste de querer a esa persona, significa que sabes poner límites y que cuidas de ti. 

¿Qué sano, no?

 

Etiquetas:
Bancos
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