A veces nos creemos únicos especiales y sentimos la necesidad de vivir todos los días como si fuera el último. Por más chistoso que suene, la mayoría de nuestra generación se siente así, como un copito de nieve. ¿Qué va a pasar cuando amanezca y hayas vivido el ayer como “si fuera el último día”?, ¿o cuando trabajes en una oficina en donde tienes que ser tan sólo “uno más”? Oh, realidad. Nuestra generación enfrentará, a lo largo de su vida financiera, diferentes problemas;  muchos de ellos pueden volverse graves si no se tratan de la forma correcta. Pero para eso estamos nosotros, para que veas qué tan jodido puedes estar si no te pones las pilas y qué puedes hacer para evitarlo, ¡así que apúntale! Las proyecciones no pintan del todo bien, si no te preparas te va a cargar el payaso :0) Revisa los siguientes puntos y asegúrate de tenerlos cubiertos en tus planes financieros, o al menos tenerlos a la vista para abordarlos pronto.

1.- Nos gusta vivir como reyes

Como te habíamos dicho antes, el 32% de los millennials prefieren vivir en casa de sus papás ¿Mommy issues? No necesariamente, los salarios que se ofrecen a los recién egresados no llegan a ser lo suficientemente altos como para pagar una “vida independiente”, y ni mencionar esos lugares cool en los que preferimos vivir, porque nos ofrecen la sensación de una mejor calidad de vida.

Según Ryan Bourne, cabeza de Políticas Públicas del Instituto de Asuntos Económicos, muchos de nosotros llegaremos a los 40 con mucho menos dinero del que deberíamos, ya que la mayoría no tendrá una casa y será muy difícil ahorrar con las rentas altas que acostumbramos pagar.

Si sigues nuestro presupuesto recomendado, podrás sortear este problema con mayor facilidad. No porque puedas pagarlo significa que sea la mejor opción para ti.

2.- Estamos acostumbrados a lo instantáneo

Vivimos en un mundo que constantemente nos arroja resultados. La acción-reacción es inmediata. Mandas un mensaje a tu pareja y llega en ese mismo momento... ¿No tienes pareja? Tinder. ¿Una película? Netflix. ¿Una hamburguesa? Pasas al drive-thru y la tienes sin moverte de tu asiento. Todo esto nos ha malcriado como generación, esperamos que el mundo se comporte de una manera similar todo el tiempo y queremos recompensas rápidas.

Sentimos que si no hacemos un impacto de forma inmediata, no estamos logrando lo que queremos. Admitámoslo, no vamos a cambiar el mundo de un día para otro. Hay que trabajar y emprender con constancia y disciplina para lograr resultados que de verdad causen impacto.

3.- Vivimos en la fantasía de las Redes Sociales

Estamos tan acostumbrados a consumir información a través de Facebook, Instagram y Twitter que creamos burbujas personales de fuentes limitadas y subjetivas, creando así, un mundo de fantasía. Además, nuestros feeds nos muestran realidades maquilladas; la gente publica lo mejor de su día, la comida más rica, las mejores vacaciones; entonces te engañas a ti mismo y crees que mereces también darte esa vida.

Las redes sociales se han apoderado de nuestro tiempo libre...y tal vez también de nuestros sueños. Si no aprendes a distinguir entre la realidad y la fantasía, no será fácil ahorrar para cuando seas grande.

Aprende a vivir en el mundo real, con relaciones en persona y cuídate de tus emociones, pues tu salud mental podrá calmarse un rato con un viaje a las Bahamas, pero caerá en crisis cuando te des cuenta que no tienes lo suficiente para vivir bien a los 40. Aquí te hemos dado muchas recomendaciones para lograr el 20% de ahorro, e incluso para aprender sobre temas más psicológicos y emocionales como la gratificación postergada. No los ignores y empieza a adoptar los hábitos adecuados antes de que sea muy tarde.

4.- Nos creemos los jefes de la oficina

Trabajar en calzones, con tu perro a un lado y con una cerveza en mano no suena nada mal. Sin embargo, no porque creas que “debes disfrutar de tu trabajo” significa que las normas empresariales se modificarán a tu gusto. Está bien que nuestra generación esté cambiando los modelos de trabajo y que exista más colaboración en espacios abiertos y con puffs, pero tampoco se vale comer un sándwich de atún en una junta de negocios y por favor:

No smartphones en las juntas de trabajo

Desgraciadamente esta actitud tampoco se limita al espacio laboral, sino también a nuestras expectativas de cada trabajo. Aprendamos a tener paciencia y a mejorar en lo que hacemos, pues no siempre podremos ver los resultados e impacto que queremos rápidamente.

5.- Todos queremos ser emprendedores

Hemos crecido con la idea de cambiar el mundo, además de que tenemos en mente muchos modelos sobre cómo deberíamos de volvernos ricos. El resultado es constante: emprender. Tenemos unas ganas inmensas de descubrir el hilo negro de la economía y volvernos ricos (como decíamos antes, esperamos que sea instantáneo). El gran secreto es que, mientras más emprendedores haya en el mercado, más elevada es la competencia, y más difícil es penetrar en el mercado. Tampoco se trata de desanimarse. Nosotros si queremos animarte a emprender y darte Tips para iniciar un negocio o incluso darte consejos para crecer una startup. Pero debes saber que Ser Jefe no es fácil y que todo esto tomará tiempo y mucho esfuerzo. Deal with it.

6.- No queremos, pero seguimos creciendo

Acéptalo, ya no existe el concepto del “retiro”, al menos no como la conocieron tus padres. El sistema de pensiones es insostenible y muy difícilmente podrás mantener tu estilo de vida con lo que recibas al jubilarte.

A menos de que puedas crear nuevas fuentes de ingreso, tendrás que trabajar toda tu vida.

Las estadísticas muestran que al menos el 61% de los millennials dependerá de familiares al cumplir 65 años. Es momento de que empieces a ver por tu futuro, ahorrando e invirtiendo desde hoy. 

7.- No será fácil tener hijos

La verdad es que para la mayoría de nosotros, no es una prioridad tener un bebé. Esto se debe en parte a que como generación hemos sido espectadores de los retos económicos que representa el tener una familia. Suena más factible darle la vuelta al mundo o aprender sobre la bolsa que andar comprando pañales ¿o no? Sin embargo, crecimos creyendo que debíamos formar una familia y el instinto maternal y paternal no se quita con un regaderazo. La cuestión es que, según el experto en análisis generacional Jason Dorsey, la presión que tendremos en nuestros 30s y 40s será mucho mayor porque nos daremos cuenta que el futuro es oscuro, que no tendremos dinero y además, que se nos acabará el tiempo para procrear. Según Dorsey:

“Es la tormenta perfecta. Si quieres tener hijos, tendrás que tenerlos pronto, bajo presión y sin mucho dinero. No es la mejor forma, se generarán nuevas conversaciones y muy posiblemente terminaremos teniendo menos hijos.”

Y aún así, nos toca manejar el mundo

Sí, es posible que seamos caracterizados como egocéntricos, compulsivos buscadores de atención, adictos a las selfies y a “documentar” todo en nuestras redes sociales. Además, vivimos con ingresos menores, con mayor desempleo y sin una promesa de retiro digno. Si somos lógicos, la herencia que hemos tenido de las generaciones pasadas es el material con el que tenemos que trabajar: un mundo en crisis económica y climática por las prácticas fallidas de los gobiernos, empresas e individuos. Pero la verdad es que nosotros somos el futuro y tarde que temprano todo será nuestro; tenemos un gran reto por delante, pero lo resolveremos ¿por qué? Porque simplemente no hay de otra.

Es bien fácil decir algo, como por ejemplo, que no gastarás más esta próxima quincena, o que bajarás de peso este año, o que comenzarás una rutina de ejercicios. Lo difícil es llevarlo a cabo, y tener la disciplina para ser constante. ¿También suena fácil el decir que vivirás un año sin dinero?, bueno, no tanto….pero ¿es posible? Aunque suena descabellado, es real. Hay personas que han logrado vivir un año completo “sin gastar dinero”. Claro que ha sido necesario planear de sobremanera para que esto ocurra, y amarrárselos para dejar por completo el mundo del consumismo al mejor estilo minimalista. ¿Quiénes son estas personas y cómo lo hicieron?

La familia Dannemiller: el reto de no gastar nada en un año

Scott y Gabby Dannemiller son un matrimonio que ha formado una familia promedio, con gastos promedio y tentaciones promedio. Tienen dos hijos: un chico y una chica. Y un buen día, en medio de la ajetreada vida urbana, decidieron darle a sus amadisimos hijos una lección de vida:

No es necesario gastar de más, pues lo importante son las experiencias. De hecho, nosotros sabemos que hay 5 formas de gastar en la felicidad.

Bajo esta premisa, la familia Dannemiller se embarcó en una aventura sin igual, y se retaron a no adquirir nada que no fuese una necesidad básica; llegó así el momento para despedirse de los lujos, los caprichitos, los viernes de tacos con los amigos, la comida rápida, los restaurantes, el cine, etcétera, etcétera, etcétera.

¿Fue posible? No del todo.

Gabby y Scott confiesan que compraron algunos artículos innecesarios (siete en total) para regalarle a sus hijos por sus buenas calificaciones y sus logros, la mayoría de ellos eran prácticos y servían para el deporte. Aunque no lograron del todo su reto, me pregunto ¿cómo cambiaría mi vida si sólo hiciera siete gastos innecesarios en un año?

Michelle McGagh: una joven que dejó de gastar un año

Una londinense nos muestra que además del ahorro en familia, podemos hacer el reto como individuos. Michelle McGagh, motivada por su deuda hipotecaria, juró dejar de gastar dinero en nada que no fuera imprescindible. Lo que más le dolió fue dejar de comprar ropa, pero su esfuerzo valió la pena.

Aunque Michelle se sintió aliviada al terminar el año de restricción, su actitud se había transformado y no tenía deseos de regresar al estilo de vida consumista que llevaba antes.

Aún así le invitó una ronda de tragos a sus compas, como lo harás tú después de seguir nuestros consejos ;)

5 Consejos para vivir un año sin gastar en cosas innecesarias

1.- Cocina un día para toda la semana

Durante ese año Michelle descubrió que le convenía cocinar en grandes porciones para reducir costos, por lo que dedicaba un sólo día a la semana para preparar la comida de los siguientes 7 días.

2.- Encuentra entretenimiento que no requiera dinero

En ambos casos, la creatividad fue parte fundamental para sobrevivir felices. Tanto la familia Dannemiller como Michelle encontraron que una estrategia básica para ahorrar es el disfrutar de actividades que no requieren dinero, como pasear por el parque o tomar el sol. ¿No te suena muy divertido? Agrega el hábito de la lectura.

3.- Planea tu día con anticipación

Una de las habilidades utilizadas por la familia Dannemiller fue el planear los gastos que realizarían con la mayor antelación posible. El tener un “guión a seguir” facilitará tu toma de decisiones, porque sabrás qué gastos no están contemplados, y te será más sencillo rechazarlos. Incluye en tu planeación todo lo que implique un movimiento de dinero.

4.- Asiste a eventos gratuitos

Michelle revela que al darse cuenta de la situación en la que se había metido, tenía que encontrar otro tipo de diversión social. La respuesta: eventos gratuitos. La solución no fue tan difícil, simplemente hay que buscar eventos como inauguraciones de arte, presentaciones de libros o productos, catas de vino o proyecciones de películas en Eventbrite o en redes sociales. La londinense asegura que además de poder socializar (y muchas veces comer y tomar) sin gastar dinero, adquirió más conocimientos culturales.

5.- Capitaliza tus relaciones interpersonales

Tus amistades pueden ser una buena herramienta para recurrir a formas de entretenimiento que, en otra circunstancia representaría un gasto, o para ahorrar dinero en situaciones cotidianas. Lo más adecuado sería llegar a algún acuerdo que no represente una salida de dinero extra de tu parte. ¿tu compras los ingredientes y yo preparo la cena? Si tus amigos están de acuerdo, podrás pagarles sin gastar.

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