6:50 AM suena mi alarma pero la pospongo 15 minutos.

7:05 AM la alarma vuelve a sonar y la vuelvo a posponer por otros 15 minutos.

7:20 AM me quito las cobijas de encima pero no me levanto. Mi cuerpo me pide seguir acostada pero mi mente lucha por querer despertar.

7:45 AM Me lavo los dientes. Enciendo una vela, extiendo mi mat de yoga en el piso, cierro los ojos, pongo música y me pongo a meditar.

8:00 AM Tiendo mi cama y me meto a bañar. 

Mientras tengo la cara llena de jabón, pienso:

“TENGO QUE SALIR DE MI CASA A LAS 8:30 AM PORQUE ENTRO A TRABAJAR A LAS 9:00 AM”.

ME QUEDAN EXACTAMENTE 30 MINUTOS PARA:

  • Prepararme un desayuno balanceado
  • Cepillarme el cabello y peinarlo
  • Armar un outfit cool sin perder tiempo
  • Maquillarme
  • Lavar los platos que dejé una noche antes
  • Preparar mi lunch para comerlo más tarde

¿LO LOGRARÉ?

Por supuesto que no.

don't be late

Mientras los minutos van avanzando, yo corro de un lugar a otro, saco del refrigerador un cartón de leche, lo abro y le tomo directo del envase.

Pateo una pantufla que me encuentro en el camino. Trato de desenredar mi cabello, no encuentro qué ponerme y saco del closet un montón de blusas que no combinan con mi pantalón color beige.

Mi cabello sigue mojado y no logro plancharlo ni cepillarlo bien.

Mi estómago me avisa que está hambriento y yo no tengo nada bueno qué ofrecerle.

Salgo sin desayunar.

No logro maquillarme.

No encuentro las llaves del coche ni mi cubrebocas.

Me doy cuenta que están debajo del montón de blusas que aventé a mi cama.

Salgo corriendo de mi casa, me subo al coche y acelero.

Ya son las 8:50 AM y estoy lejos de mi trabajo. 

Me paso un alto, sigo acelerando. 

Llego a mi trabajo y subo corriendo las escaleras. Llego al checador, acerco mi dedo índice al detector de huella digital, veo la hora y ya son las 9:10 AM.

Otra vez llegué tarde. Fuck.

hombre joven diciendo hurry up

Al poco rato comienzo a buscar qué desayunar:

Unas donitas y un yogurth del Oxxo. Unos chilaquiles del puestito de Doña Tere o tamales y atole. Torta hawaiana y un refresco, etc.

¿Cuánto me gasto a diario? aproximadamente $80 en mi desayuno.

Hagamos cuentas:

$80 X 6 días que trabajo= $480

$480 X 4 (las semanas que tiene un mes)= $1,920

$1929 X 12 (los meses del año)= $23,040

Qué corajeeeeeeee. Tengo mi refrigerador lleno de comida y no la aprovecho porque no tengo la disciplina de prepararla una noche antes. Si me levantara temprano todo sería diferente.

En mi incansable búsqueda por mejorar, caí en cuenta que gran parte del problema es que pierdo demasiado tiempo scrolleando en Instagram o Twitter y ¡PUM! cuando veo, ya pasaron varias horas desde que decidí acostarme en el sillón.

¿Les ha pasado? Es horrible.

to do list- nothing

A las pocas horas me llama mi jefe: -Aura, ¿puedes pasar a mi oficina? Llevas varias semanas llegando tarde, ¿pasa algo?-

-Pasa que no he aprendido a administrar mi tiempo, pasa que no resuelvo mis pendientes a tiempo, pasa que pierdo tiempo en el teléfono, pasa que me duermo tarde y me cuesta trabajo despertar, pasa que ignoro mi alarma, eso pasa-, le respondo en mi mente.

-Te vamos a descontar parte de tu sueldo porque ya juntaste varios retrasos-, me dijo.

Y así fue. Recibí menos dinero cuando llegó mi quincena y esa fue la gota que derramó el vaso. Definitivamente tenía que cambiar, sino seguiría perdiendo dinero.

¿SOLUCIONES? Varias.

  1. En lo que me acostumbro a ser puntual, pongo alarmas todo el tiempo.
    Alarma para levantarme, alarma para meterme a bañar, alarma para preparar el desayuno, alarma para salir de casa, etc.

  2. A diario me propongo trabajar en una tarea y la termino. Me ha servido mucho apuntar mis pendientes en una hoja y siento mucha satisfacción ver cómo los voy cumpliendo.

  3. Se me ha hecho costumbre contar el tiempo que tardo haciendo mis actividades: esto me ha ayudado a ser realista con el tiempo que me tardaré en terminarlas.

  4. Procuro llegar antes, no a tiempo porque si planeo llegar a la hora justa llegaré tarde otra vez. He aprendido a esperar y a poner en práctica mi tolerancia y ya me di cuenta que “llegar antes” es mil veces mejor que llegar corriendo toda agitada y estresada.

  5. Ocupo las noches para adelantar los pendientes que tendré en la mañana. Por ejemplo: preparar mi desayuno y armar mi outfit poderoso.

Debo confesar que mi vida va mejorando, a veces la vuelvo a regar pero luego me recupero. Estoy dispuesta a seguir trabajando en mi puntualidad y disciplina, tener una bonita relación con mi alarma, comer saludable y no perder parte de mi quincena por culpa de mis “retardos”.

Ahora te toca a ti preguntarte: ¿Cuánto dinero estás perdiendo por salir tarde?

Etiquetas:
Historias
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