Hay edades, épocas o circunstancias que hacen que los niños reciban tantos regalos ¡que no les alcanzan los días para disfrutarlos! ¿Te ha pasado?

En este artículo quiero compartirte algunos principios y técnicas que usan algunos papás como tú para adelantarse a estas circunstancias y aprovecharlas para formar a sus hijos para la vida.

Los regalos

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Los regalos son una manifestación de afecto, gratitud y sobre todo “la expresión visual de que tenemos a la otra persona en el pensamiento” (cfr. Gary Chapman, “Los 5 lenguajes del amor”). Gary habla de 5 idiomas en como expresamos y recibimos afecto los individuos. Para que en las relaciones fluya la comunicación del afecto es importante tener en cuenta el idioma que habla el otro. Y uno de esos idiomas -o lenguaje como lo llama él- es “dar/recibir regalos”. Así como para algunos no son relevantes, para otros son la expresión más genuina de aprecio, ¡y no significa que sea materialista! puede ser un regalo hecho en casa o una flor arrancada en el camino, quien habla ese idioma, los regalos son la mejor forma de comunicarle que lo queremos.

Me detengo en esta breve explicación porque muchos de los que leen el artículo estarán muy a favor de los regalos mientras que para otros son innecesarios, sobre todo quienes tienden a ser ahorradores “si no compro cosas para mí, ¿por qué comprar cosas para alguien más?” (cfr. Gary Champan). Y estoy segura de que en la formación de los hijos entre papá y mamá hay diferentes posturas. Lo importante es que tengan una visión objetiva que les ayude a dialogar y tomar acuerdos. Los regalos pueden ser la gasolina del tanque emocional de una persona.

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Los regalos son una manifestación de afecto y gratitud, y pueden ser la gasolina del tanque emocional de una persona (cfr. Gary Chapman). 

Afecto y gratitud

Estos lenguajes los aprendemos desde niños. ¿Cómo formar la afectividad e inteligencia financiera de nuestros hijos? Primero -y desde mi punto de vista el parámetro más importante-: tu hijo debe sentirse y saberse amado incondicionalmente con y sobre todo sin regalos. En el momento en que tu hijo asocie “nadie me quiere porque no me dieron regalos o porque no me dieron los regalos que quería” ya estamos en alerta roja. Para evitar llegar a este punto, no solo lo compenses con regalos, también hazle sentir seguro de tu amor con otros lenguajes como: tiempo de calidad, palabras de afecto, ayuda y contacto físico. Cada hijo es distinto y tiene una necesidad diferente de cada expresión de cariño. Y enséñalo a recibir con gratitud regalos  que son monetariamente irrelevantes, pero llenos de significado: “me acordé de ti” o “pensé en ti porque eres especial para mí”.

 

¿Cómo puedes practicar esto con los regalos que recibe de los demás? Así como les enseñas a decir “gracias”, no solamente es decirlo, es aprender el significado de esas palabras. Para eso puedes platicar con ellos cuando los abres, o alguna noche antes de dormir: “mira, qué bonito regalo te dio tu abuelita, ella estuvo pensando mucho tiempo qué regalo te haría feliz”. “¿Te gustó el regalo de tu tío? Él estuvo ahorrando para comprártelo pensando en que te gustaría”. “La mamá de Memito visitó muchas tiendas para encontrar el regalo que querías”. 

 

Tu hijo debe sentirse y saberse amado incondicionalmente con y, sobre todo, sin regalos.

De la gratitud nace la generosidadflores

El espacio para el artículo se me acaba y podríamos hacer un curso entero de este tema. Pero aterrizo con dos puntos más. ¿Cómo formar su inteligencia financiera?

 

De la gratitud genuina nace la reciprocidad, necesaria para la formación del afecto y las amistades, ¡y fundamental en los negocios! ya que hablar de regalos es hablar de relaciones. Puedes comentar con ellos: “tú has recibido estos y estos regalos, ¡que increíble! ¡Qué afortunado eres de tener el cariño de tantas personas! ¿Cómo les podrías agradecer? ¿Cómo podrías compartir con ellos estos regalos? ¿Jugando con ellos? ¿Te has sentido feliz? ¿Cómo podrías hacer feliz a un niño como tú? Hay niños que no tienen fiestas de cumpleaños o que no tienen abuelitos o amiguitos que les den regalos como tú, vamos a compartir algunos regalos con ellos”. 

 

Algunos papás se adelantan a las fechas especiales y preparan con sus hijos los juguetes que van a regalar antes de sus cumpleaños o de Navidad, visitan algún orfanato u hospital para compartir sus juguetes con más niños. Otros -sobre todo cuando los niños aún son bebés- les dan los regalos a lo largo del año. También puedes pedirles que te acompañen a elegir el regalo que darán a una persona especial para él y que aporte a ese regalo algo hecho por él mismo o incluso poniendo una parte de sus ahorros -a lo mejor el 5-10% del valor del regalo- esto le ayudará a valorar más lo que recibe, porque ya sabe qué se siente preparar y realmente dar un regalo particular. 

De la gratitud genuina nace la reciprocidad, necesaria para la formación del afecto y las amistades, ¡y fundamental en los negocios! ya que hablar de regalos es hablar de relaciones.

No podemos controlar los regalos que nuestros hijos reciben. Pero sí podemos formar la actitud con la que los reciben. Y esta actitud no necesita ser solo hacia regalos materiales, sino a todos los regalos que le da la vida cada día. 

La habilidad para detectar las necesidades de los demás es clave para desarrollar negocios; la habilidad para agradecer y dar es la base de toda negociación. Dar y recibir regalos son una oportunidad ideal en la infancia para formar esta conciencia en tus hijos.

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Referencias

Los 5 lenguajes del amor, Gary Chapman.

Etiquetas:
Niños Educación
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