Cuando hablamos de finanzas para niños, generalmente pensamos en la parte técnica: sumas, restas e interés compuesto.

Sin embargo, hay mucho más que podemos formar en los niños -y en nosotros- de cara al manejo del dinero. 

Lo técnico

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Dentro de lo técnico están todos los temas: ingresos, egresos, presupuesto, ahorro, inversiones, etc. El objetivo del artículo no es mencionarlos todos, sino darte una guía que pueda servirte para aplicarla con tus hijos, alumnos o sobrinos.

De estos temas necesitamos aprender conocimientos y habilidades. Son diferentes: uno es SABER y otro SABER HACER. Por ejemplo, el primero es entender el interés compuesto y el segundo saber calcularlo o aplicarlo. Los conocimientos los podemos aprender con explicaciones, lecturas, cursos, mentorías, etc. Las habilidades las adquirimos practicando, por eso los libros de los niños tienen ejercicios y tareas. Es como aprender a andar en bici: solo se logra andando y mientras más se practique, mayor es la habilidad. El juego es una forma excelente para practicar. Y a cada edad corresponde mayor o menor complejidad en el tema.

Conocimientos y habilidades financieras: uno es saber y otro saber hacer.

La actitud

Quizá comercialmente “la actitud” la escuchamos más como la famosa “mentalidad”. Pero dejando lo comercial a un lado, efectivamente la actitud es lo que más cuenta. En el reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2020 resaltan que a pesar de que las personas tenían un buen nivel de conocimientos y habilidades financieras, podrían no tener un buen manejo de sus finanzas. ¿Y de qué dependía? De la actitud. 

Por tanto, la actitud es efectivamente más relevante de lo que parece. La actitud que evalúa la OCDE para el manejo del dinero es qué tanto prefiere la persona gastar ahora que ahorrar para el futuro (como dato cultural, el 68% de los mexicanos decimos que el dinero está para gastarse). Pero puedes ampliar esta gama de actitudes e indagar: ¿el dinero es bueno o es malo?, ¿el dinero debería ahorrarse, invertirse, disfrutarse, generar flujo?, ¿siento confianza para dominar el dinero o siento miedo?, ¿aprender a manejar el dinero es divertido, aburrido o difícil? Estas y muchas otras actitudes influyen en nuestro deseo de aprender y administrar el dinero. ¿Qué actitudes tienes tú y qué actitudes te gustaría formar en tus hijos?

 

También puedes leer: Cómo enseñarles una sana relación entre el amor y el dinero. 

”Incluso si un individuo tiene suficientes conocimientos y habilidades para actuar prudentemente en sus finanzas, sus actitudes son las que influyen en su decisión de actuar o no” (OCDE, 2020).

El sentido

why and what for

Desde mi experiencia como formadora, el elemento más importante para formar una conducta a largo plazo radica en “el porqué”. Un porqué superficial traerá respuestas superficiales y posiblemente inmediatas, pero es un “porqué desechable”, a lo mejor funciona un par de veces más solamente. Un porqué más profundo y cierto, puede convertirse en una convicción que acompañe a la persona en muchas decisiones a lo largo de su vida. Se convierte en un criterio de acción. 

¿Por qué tu hijo tendría que manejar bien su dinero? ¿Para qué? ¿Cuál es el sentido? Estas son respuestas que tú necesitas buscar antes de que él te las pregunte. Y seguramente para ti mismo querrás responderlas primero: ¿para qué trabajo?, ¿para qué quiero aumentar mis ingresos?, ¿para qué quiero ahorrar?, ¿para qué quiero invertir? Las respuestas evolucionan con el desarrollo de tu hijo y tú puedes acompañarlo a ser consciente de esa evolución. Se darán cuenta de que el sentido del dinero también va madurando con ellos mismos.

Un porqué más profundo y cierto, puede convertirse en una convicción que acompañe a la persona en muchas decisiones a lo largo de su vida. Se convierte en un criterio de acción. 

También puedes leer: ¿Deberías motivar a tus hijos con dinero?

Parece complicado enseñar todo esto. Pero la forma más sencilla de simplificarlo es comenzar a aplicarlo a nosotros mismos: integrar la forma de pensar que queremos tener con lo que decimos y las decisiones que tomamos. Requiere esfuerzo pero traerá los mejores resultados para ti, para tus finanzas y además será la mejor escuela para tus hijos. 

Las lecciones y reflexiones que tú vayas teniendo, puedes compartirlas con ellos también, a su medida, en su lenguaje. Será una gran oportunidad para aprender y convivir.

dad and boy

Referencias: 

International Survey of Adult Financial Literacy, OECD/INFE, 2020.

Episodio de podcast: Actitudes financieras



Etiquetas:
Niños Educación
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