Siempre nos han dicho que pongamos nuestro dinero en inmuebles, que los bienes raíces son la mejor inversión y que es lo más seguro. Pero aquí en Querido Dinero habemos financieros, arquitectos y desarrolladores...y te podemos decir que esa es una verdad parcial. En otras palabras, te podemos decir que la idea de poner todo tu dinero en un inmueble, como hicieron muchos de nuestros papás, no es necesariamente la decisión financiera más inteligente.

Sin embargo, aunque no sea la única opción, invertir en inmuebles sigue siendo muy recomendable, la diferencia es que ahora tenemos muchas opciones para hacerlo y ya no es necesario tener millones para empezar. Si te interesan los bienes raíces, aquí te decimos 5 formas distintas de invertir en el mundo inmobiliario.

Comprar una casa o departamento para recibir rentas

Una forma muy tradicional y un poco ingenua de recibir ingresos por bienes raíces. Para aquellos que no saben nada del negocio inmobiliario, esta es una opción que parece “demasiado buena” pues a todos nos encantaría “vivir de nuestras rentas” y no tener que trabajar.

Esta estrategia sigue siendo viable, pero con la especialización de las compañías inmobiliarias, es una práctica cada vez es menos rentable para el mortal cualquiera. Resulta que este “negocio” aparenta ser pura tranquilidad y ganancia; uno compra una casa o departamento como inversión, después se renta y ya no hay nada de qué preocuparse. La verdad es que el negocio es bastante más complejo, ya que debes saber lidiar con muchos factores que no son tan evidentes en un inicio, algunos ejemplos:

  • El mantenimiento del inmueble: toda edificación necesita mantenimiento constante, los costos pueden ser mayores a lo que esperas.
  • Los periodos sin renta: normalmente hay un periodo entre un inquilino y otro en que no se recibe ningún ingreso.
  • Los vecinos y la convivencia: si hay vecinos que “espantan” a los posibles inquilinos, no será tan fácil de rentar ni administrar.
  • La competencia siempre creciente: casi en cualquier parte donde se te ocurra comprar un inmueble para rentarlo, ya habrá otros espacios en renta formales o informales, unos probablemente serán más profesionales y tendrán mejor oferta que tú.

No es algo absoluto, pues varía según el segmento del inmueble, la ubicación y otros factores, pero la regla general indica que un inmueble se puede rentar en aproximadamente el 0.8% mensual de su valor total a la venta. Es decir, que si una casa se podría vender en 1 millón, la misma se podría rentar en $8,000 mensuales. 

Un inmueble se puede rentar en aproximadamente el 0.8% mensual de su valor total a la venta.

Obviamente esta regla varía según muchos factores y puede fluctuar desde un 0.5% hasta un 1.1% aproximadamente, pero en el caso residencial, tomar el 0.8% de referencia puede servir para darnos una idea. En el caso de arrendamientos comerciales, el porcentaje varía entre 1 y 1.5%

Comprar un terreno para desarrollarlo o venderlo

Si ya queremos jugar al desarrollador inmobiliario, la cosa se pone más seria, pues aquí aumentan los riesgos y con ello también las recompensas. Comprar un terreno involucra un poquito más de especulación y también se vuelve un proyecto más a largo plazo. 

Si el terreno se compra para venderse en un futuro a un precio más alto, es una apuesta a la plusvalía, por ende un proyecto a largo plazo. Pero un terreno también se puede comprar para construir algo y venderlo. En ese caso, se requieren muchas más habilidades e inversión. 

Para empezar, se debe analizar bien la zona en la que se compra y los usos de suelo, para asegurarse de que se puede hacer lo que tienes en mente. Después sigue el tema del diseño arquitectónico, luego la construcción y al final la comercialización o venta, todo esto aderezado con miles de consideraciones legales, que para un novato, seguramente serán abrumadoras. La buena noticia es que este es uno de los negocios más lucrativos en los bienes raíces, ya que aunque varía por zona y tipología, pero las ganancias suelen ser de grandes cifras.

En conclusión, este es uno de los escenarios más lucrativos, pero también uno de los más complejos, que requieren más habilidades y más inversión. Por lo tanto, nosotros recomendamos que se reserve para aquellos con muchos recursos, conocimientos específicos y que se quieran dedicar mucho tiempo a esto.

Comprar una casa o departamento usado y remodelarlo

Una opción intermedia que requiere suficiente nivel de inversión, de involucramiento técnico, y que puede ofrecer buenas ganancias sin llevar tanto riesgo. Sin embargo, tampoco es para novatos. Esta opción suena muy sencilla, pues se trata de encontrar un edificio en buenas condiciones y a un buen precio, para después darle una pintada y venderlo a un costo más alto. 

Sin embargo, lo que nadie considera es que las remodelaciones son, la mayoría de las veces, más caras que una construcción nueva ya que pocas veces se sabe cómo fue construida una obra inicialmente, por lo que el proyecto de renovación puede ser mucho más caro de lo pensado.

Este escenario parece sencillo y puede ser buena opción para los que ya tienen algo de experiencia, pero mantiene un nivel de riesgo considerable.

Invertir en fibras y fondos inmobiliarios

Los financieros ya saben desde hace varios años que todos queremos meter billetes a los bienes raíces y por eso han creado muchos productos financieros que nos permiten hacerlo. Existen fondos que viven en los mercados bursátiles y que están especializados en empresas de desarrollo inmobiliario, en los que es posible invertir a través de casas de bolsa y que dan una idea de cómo se comportan en tiempo real. 

Esta no es la misma experiencia que comprar un inmueble físico, pero no requiere el mismo nivel de involucramiento ni tampoco de riesgo, además tiene la ventaja de tener una liquidez casi instantánea y sabes que, en esencia, es una inversión inmobiliaria.

Invertir en fracciones de edificios o crowdfunding inmobiliario

Una opción todavía más abstracta, pero que también ofrece ventajas para el inversionista inmobiliario y que permite acceder a este tipo de inversiones con montos de entrada mínimos. 

Aquí se mezcla el crowdfunding (fondeo colectivo en línea) y la industria inmobiliaria. El Crowdfunding Inmobiliario, permite invertir dinero en “fracciones” de edificios, que muchas veces no están construidos, pero prometiendo un retorno proporcional al monto invertido sin tener que hacer mucho y casi siempre en un proceso 100% en línea. 


Esta es una de las respuestas diseñadas para los millennials y las nuevas generaciones que viven en casa de sus padres porque no les alcanza para comprar un inmueble, pero que quieren invertir en el sector inmobiliario.

 

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